Con el dulce rechinar de sus gomas ya gastadas.
Su timbre oxidado que más bien tosía en vez de sonar.
Su bombillo que alumbraba según el roce que producía el movimiento de los pedales.
El sillín más duro que una tabla.
Así se transportaba un campesino a su parcela.
Se levantaba antes que los gallos lo delataran,
Guiándose por el lucero de la mañana,
Y la claridad de la luna cuando había.
Se ponía sus botas de goma,
Agarraba su cachucha,
Su colín al cinto,
Y se montaba en su bicicleta la cual en su recorrido
En las horas que era mas oscura la noche
Lo acompañaba con su galopar.
¿Quién sabe cuantas cosas pasarían por su cabeza?
Con silbidos cantaba sus canciones,
Oraba sus oraciones,
Le pedía a Dios por un buen día
Y que lo ayudara con su cosecha.
¿Que pensamientos mas pasarían por su cabeza?
Sus quebrantos y dolores que con el pasar de los años
Hacían más lento su pedalear.
Tengo que arar la tierra.
Ir a comprar las semillas.
El mercado, a como ¿estarán los tomates?
¿Qué me conviene sembrar este año?
La fumigadora... Los tubos del regadío.
El pozo y a bomba del agua.
La junta para arar no mejor el tractor.
¿Cuánto dinero tengo?
¿Cuantos trabajadores necesitare?
La vara de los tomates, los huácales.
Así llegaba a la parcela, listo con algunos de sus
Pensamientos en orden y todavía otros vagos.
Entre limpiar con la mocha y la sá.
Seguía su cabeza maquinando y en lo que pasaba el día,
Silbaba de nuevo sus canciones,
Sus décimas que cuantas veces las habrá repetido.
La hora nona que llegaba con su ardor.
Tomarse una siestecita debajo de una mata en lo que bajaba lo que se había comido.
Y su bicicleta recostada de algún palo que le diera sombra.
Volvía de nuevo a sus pensamientos
¿Quien es el jefe?
Si yo llego mando y también hago,
Más parezco un burro de carga.
Antes cuando era yo el trabajador me pagaban a veinte cheles el día.
Hoy yo pago cinco pesos y es la misma agonía.
Ya transcurrido el rato en que reposaba.
De nuevo se ponía su cachucha, las botas,
Y de nuevo el recorrido por la parcela
¿Qué me falta?
Esto lo hago hoy y mañana comienzo por aquí.
Luna nueva o luna llena,
Se esta entoldando el cielo, parece que caerá un buen aguacero.
Con razón me duelen las coyunturas.
Mientras seguía balanceando su cuerpo entre el viene y el va de la sa,
Que parece que a veces se lo llevaba.
Amontonaba los ramos secos, y palos que iba entresacando de la tierra,
Sino se encontraba con algunas lombrices,
Que al pisarlas soltaban el olor a tierra fresca,
Alguna culebrita que pasaba desapercibida entre los pies,
Algún maco que salía saltando con apuro.
Otro día más de faena.
Mejor me voy temprano.
Ya cuando siembre los días serán más largos.
Se recostaba tambaleante del cansancio y los sudores le corrían el cuerpo,
Con olor a hombre cansado.
Miraba a lo lejos su bicicleta.
Ya me voy.
Una agüita pa’l camino.
Déjame lavarme la cara.
¡Ay esta bicicleta si volara y me llevara mas rápido a mi casa!
De nuevo a su galope sin sol.
Ya no silbaba de regreso,
Llevaba la mente y las ganas cansadas
Más bien oía el rechinar de su bicicleta, que le decía:
“Bolívar mañana será otro día”.
Esmirna Rivas © 2005
Dedicado a mi Papá Agricultor y Todologo...
Bolívar Rivas
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