Dos placas de carro, un escobillón una escoba de guano.
Un saco, un tanque oxidado, una carreta y un caballo desmayando.
El gallo, lo despertaba y un perro viralata lo acompañaba.
Barriendo las calles entre basuras y desperdicios.
Las cunetas, las aceras, los contenes los limpiaba con
Su escobita que si se mojaba olía a macutico.
Recorría las calles del pueblo dormido, llenando su carreta
De porquerías, que recogía de los sacos y tanques de basura que los
Vecinos ponían en el frente de las casas, hasta que llegara el
Camión de la basura.
Rebuscaba las cáscaras de plátanos, y cualquier
Sobrante que le sirviera pa’ los marranitos de su pocilga .Ropa vieja podrida, muñecas sin cabeza, rolos viejos,
Estropajos, jícaras de coco,
Chancletas rotas, estropajos putrefactos,
Peines desdientados,
Plumas de gallina, hojas secas,
Latas oxidadas, Botellas, bidones cortados…
Reciclaba algunas de las porquerías que encontraba;
Su casita llena de tantas mierdas que amontonaba.
Parecía un vertedero en el cual el inventaba
Unas zapatillas pa’ la carreta, unos frenos de carton...
Revendía a los ambulantes compradores alguna
Hojalata o hierro viejo que se hallara.
Basura, nauseabunda, hedienta, llena de gusanos con algunos
Bagazos y cáscaras rancias de frutas; que con la lluvia tropical
Inesperada que caía les daban riendas sueltas a los
Gusanos que se reproducían en ellas.
Moscas, mimes lo perseguían con esa carga tan valiosa en su carreta,
Hasta el caballo dejaba lo suyo en la calle,
Mojones que adornaban el suelo y el cascajo
Cuando terminaba su recorrido en el barrio.
Esmirna Rivas ©2006
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